Cuando era chica me gustaba abrir las cosas, saber que escondían, como era su interior. En el proceso las rompía y la mayoría de las veces no había nada, las muñecas de plástico tenian aire y eran una decepción. No se que esperaba encontrar.
Cuando llegó la radio a la casa de mi abuela su curiosidad se encendió, tenía la hipótesis de que habían mini personitas adentro que cantaban como los pájaros y hacían los programas radiales. Le pregunto a su hermano mayor y le dijo que era cierto, parecía lo más lógico que fuera así, eso de las ondas, el sonido y la física parecía demasiado abstracto para ser real. Un día decidida con el destornillador en mano y el alicate en el bolsillo comenzó a abrir, y cuando ya estaba a punto la electricidad la poseyó, fue como un transe, doloroso de una manera extraña, estuvo agarrada a la corriente 1 minuto, que se sintió como más tiempo. Ese día tuvo la visión más importante de todas las que vendrían con cada contacto de su cuerpo con algún dolor elevado.
Abstraida en una neblina que se transforma en real, presentida, primero aparece en otros, todos se enferman a mi alrededor, hasta que la peste llega a mis más cercanos y mis miedos se materializan. La vida nunca llega de imprevisto, siempre avisa, igual que la muerte. Nada, todo absurdamente reunido, sin sentido, pero veo señales, veo pedazos de ti a mi alrededor, como si hubieras pasado por aquí, como si yo hubiera estado aquí. En sueños me entrenaba para esta batalla, para dejarme caer, para ser otra que ahora me parece imposible pero que seré. Me aferro tanto que me podría hacer daño, todo tensado, la cara apretada, resistiendo me a reír, a vivir.
Un río que corre, recorre los cielos y cae
Su curso es fuerte y violento
Esta en mi cara e impacta en mi pecho
Intento ser bálsamo para mi misma
Con mis palabras calmar ese caudal
Pero el agua va con prisa
Clara de su recorrido
Indispuesta a pausas
Llamada por la gravedad
No puedo escapar de su encuentro, de que me empape
Que me bañe en su turbulencia
La idea que pasa al verme en el ahora en un lugar que ya pasó
Suponer que era lo que me motivaba y pretendía en ese entonces
Sin realmente saberlo
Un recuerdo quebradizo sobre mi misma
La de ese entonces ya no existe
Esos sentires se fueron, los guardo y los llevo en la actualidad en formas irreconocibles
Y supongo sobre la de antes, imagino que sentía, pero esa es una incógnita permanente
Todo pasa, todo muere
Soy irrevocable al tiempo
Y quebradiza a su paso
Me voy, me soy ajena y tan cercana
Un misterio para mi misma donde todo los ue muere sigue vivo sin respuestas
Las heridas viven, toman fuerzan de los hechos, de las rupturas, los gritos, los sollosoz y se aferran a mis piernas.
Me cuesta seguir viviendo con ellas aleteandome en la cara y con la pena que se alojó con profundidad en mi pecho.
La distancia es mi salvadora
Exploto una bomba en una ciudad vecina
Mi casa sigue en pie, estoy viva y todo sigue igual para mi, la vida continua
No soy la víctima de esta guerra, yo no soy de esta guerra. Antes estuve en la guerra, pero se acabo para mi.
Hoy mi lugar es de espectadora y en este momento quisiera no tener ojos, ni oidos. No tener que sentir el horror.
No soy capaz de irme, aunque realmente no esté. Me queda la culpa por no participar, por no coser los pedazos que quedan, ni darles agua a los heridos sedientos.
El invierno que llega y que se lleva los suspiros de aquellos que ya no pueden más, pero que aún así se resisten a dejarnos. Persisten en estar y en su insistencia no pueden cambiar. Se seca la hoja vieja, para que nazca la flor nueva, todos lloramos su partida, padecemos el no saber, lo incierto de la vida. Estamos ciegos para el futuro. No se en que te convertirás, le temo a la que seré si se va la que soy. Me aferro a mi misma, me vuelvo roca, pero aun así no escapo de la paciencia del viento que me sopla todos los día en la cara para convertirme en otra cosa.
Mi encuentro con el bosque fue inesperado
No tenía los mejores zapatos, ni el pelo limpio
No solo mis ojos estaban abiertos, mi pecho también, mis manos estaban buscando sentir lo que esta profundo, queriendo atravesar el tiempo y la razón. Llegar al corazón del árbol, deseando que comparta sus secretos conmigo, el misterio de su firmeza y el movimiento de sus hojas. Lo sentí vivo, despierto, sintiéndome, quisiera creer que me vio y que algo de mi también le sorprendió. Quisiera que me ayudara a soltar mis ansias de poseer cosas, que me dijera como liberarme del miedo a no ser nadie. Me gustaría ser como el árbol grandiosa para aquellos que se atreven a cruzar la oscuridad del bosque, a embarcarse en la subida de la montaña y embarrarse en el lodo.
yo me voy descongelado
Me voy haciendo agua
El movimiento comienza a ser parte de mi
Para verlo hay que acelerar el tiempo
Porque es imperceptible
Los sonidos que van y vienen
Corren, chocan y se transforman
Me llaman, nos buscamos y encontramos
Se me entibia la cara
Mi corazón endurecido se abre
Soy del agua, soy agua
Lagrimas, lagos, ríos, mar, sangre
Ya no soy yo, ya no estoy sola
abrir una semilla y guardar dentro estas confusas sensaciones
encontrar un lugar donde pueda albergar toda lo indecible
En el que pueda pasar la noche eso que me enfría el pecho
Sin casa
Sin cuerpo
Sin lugar
No hay nada para el dolor
Sin orejas
Sin abrazos
Me rehusó a habitarlo
Me niego a ser yo la que lo guarde
A cargar conmigo misma
El peor lugar es ningún lugar
Es no encontrar
Es el rechazo
Hay cosas que sentimos tan personales, únicas y particulares
Pero al mismo tiempo se repiten mil veces en mi y en otros
Nos encontramos en la taquicardia, en el calor subiendo por la cabeza, en la garganta apretada, en el vacío en el pecho
No son las razones, los orígenes, ni las causas. La verdad es que aún no las encuentro en mi, ni en nadie
Hoy siento cercano lo emocional, percibo su respiración, esta acá dentro